Un año más, con las "famosas luces de navidad" que llevan encendidas desde noviembre ( Así va España, recortes en educación y sanidad, pero eso si, las luces que no falten, por favor, que eso es imprescindible...); se produce la avalancha humana en la que cientos de miles de madrileños y algún que turista nacional, o guiri, se precipitan en manada hacia las calles del centro de Madrid, convirtiendo Toda la zona de Sol, la Plaza Mayor y alrededores, La Gran Vía, Plaza de España, y muuuchas otras zonas y calles en un auténtico hervidero de gente.
Yo, que no iba a ser diferente, también fui para allá, junto a mis padres y a mis tíos y mis primos, ayer jueves, aprovechando este genial puente que nos han dado.
A eso de las 13:30 llegamos allí, pero en vez de bajarnos en Sol, donde no se podía ni caminar prácticamente, nos bajamos en Sevilla, y fuimos dando una vuelta por las pintorescas calles paralelas a Sol, que están llenas de garitos y tascas, donde se puede comer de raciones, que es lo que más me gusta a mi.
Paramos en una tasca muy pequeña, pero muy famosa, que se llama "La oreja de Jaime", que dicen que pone la mejor oreja a la plancha de Madrid.
Mi tía ya había estado anteriormente ahí, y prácticamente nos obligó a entrar.
Era un bareto muy pequeño, de los de toda la vida, no debían caber más de 20 o 25 personas, y apenas había cuatro mesas, pero conseguimos una, y nos sentamos.
Rápidamente pedimos unas raciones de oreja, una de mollejas, dos de bravas, dos pinchos morunos para mis primos, una de pimientos de Padrón (que a mi no me gustan nada) y algo de beber, y bueno... la mejor oreja, con diferencia, que me había comido en mi vida, las mollejas, cojonudas, y los pinchos morunos, que le arrebaté un cacho a mi primo, perfectos.
Y ademas salia todo bastante económico, y aunque yo no pagué nada, me pareció bastante bien.
A continuación fuimos una plaza pequeñita que está al lado de la Plaza Mayor, que no recuerdo el nombre, pero que es donde se compran los artículos de broma: mi primo se compró un terrón de azúcar que se supone que cuando lo metes en líquido empieza a salir mucha espuma, que acabó echando en el café de mi tía, y apenas salió espuma y unas velas que cuando las soplas, se vuelven a encender; y mi prima se compró un puro de coña que si soplas salen polvos de talco que parecen humo y una venda para el dedo con un clavo se plástico, que hace que parezca que tienes el clavo traspasando tu dedo.
Yo este año no me he comprado nada, por dos motivos: 1º que ya tengo una edad para las tonterías esas y 2º que el dinero que me dieron mis padres y mis tíos los voy a invertir en algo más útil y divertido: ¡petardos!.
Luego pasamos a la Plaza Mayor, que estaba totalmente petada, aunque lo peor no había llegado todavía, lo peor estaba en la Calle Arenal, Sol, alrededores de El Corte Inglés...
A las 18:30 llegó el grupo de gente de 4º con el que había quedado, en total éramos unos doce o trece, y haciendo caso a solo dos personas que querían verlo, no se les ocurrió otra cosa que ir a ver la mierda que es Cortilandia.
Conclusión: Tiramos para la calle del Corte Inglés, casi no se podía ni andar, no se oía nada excepto niños pequeños y madres preocupadas, no había nada que ver, excepto cuatro muñecos gigantes y subnormales, y encima Jose Maria y yo nos perdimos, por lo que tuvimos que llamar a esta gente, y quedar en la puerta de la Fnac.
Yo iba con un cabreo de narices, pero se me fue pasando cuando entramos en la Fnac, estuvimos viendo películas, y un poco de música. Obviamente no pude evitar pasar por mi querida sección de Rap/Hip Hop, donde me llevé un chasco al comprobar que habían metido a los Black Eyed Peas junto a Eminem y demás... Intolerable, pero bueno, estuve viendo las novedades y los precios, y esta vez no me compré ninguno.
Salimos de allí y bajamos por toda la Gran Vía hasta Plaza de España , donde nos sentamos en la terraza de un Macdollar, y algunos se pidieron unas hamburguesas.
Yo me pedí mi querido tanque de Coca-cola, y nada más, porque sabia que luego para cenar en mi casa había lasaña, y eso mola más que una simple hamburguesa.
Ahí se acabó todo, cogimos el metro en Plaza de España, y pa´ casa. :)
Ir por la tarde al centro se debería considerar deporte de riesgo. Yo ya he decidido que para comprar los regalos voy a ir por la mañana temprano o a mediodía.
ResponderEliminarQuiero más entradas como esta cada periodo de corrección, para poderte poner una buena nota en el blog.